miércoles, 16 de marzo de 2016

Primer cubo, armado.


Habíamos comenzado a soldar, a quemarnos los dedos. El primer encuentro con el cautín fue un verdadero desastre. Ocupando demasiado estaño, quedando pelotas horribles a la vista, soldar una parte y desoldar otra. De aquí a seis años yo creo que me vuelo con pasta de soldar.


Al final de material perdido, alambres doblados y quemaduras de guerra logramos formar un decente cubo con una sombra entendible que calzaba perfecto. (Aplausos).


No hay comentarios.:

Publicar un comentario