No tenía ni la menor idea de a qué nos enfrentaríamos en ese laboratorio. Conocía los laboratorios de computación y los laboratorios donde hacía experimentos de química y biología, pero no podía imaginarme un laboratorio en arquitectura.
Resultó ser que era un laboratorio donde también se hacían experimentos, pero no abriendo hígados de cerdo, un ojo de vaca o la reacción de sales en agua destilada, eran experimentos físicos donde demostramos propiedades de la luz, o de la sombra propiamentetal.
Para ser la primera clase, dan ganas de saber más.